El telar de la interculturalidad: una propuesta para configurar equipos misioneros

La configuración de los equipos misioneros requiere reconocer la historia, la cultura y la espiritualidad de cada integrante. Esta fue una de las ideas centrales de la presentación del P. José Luis Loyola, MSpS, presidente de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), durante el Webinar “El desafío de un tejido intercultural en los equipos misioneros”.

Este evento, realizado el martes 27 de octubre de 2026, tuvo como objetivo abrazar la interculturalidad como tejido que recrea la vida al interior de los equipos misioneros y en el territorio. Fue animado por la Red Itinerante de la Amazonía de la CLAR y contó con la presencia de religiosas, religiosos, teólogos y laicos animadores de equipos misioneros.

El telar como imagen de la misión compartida

A través de la metáfora del telar, José Luis explicó que la interculturalidad no surge automáticamente de reunir a personas de distintas culturas. Requiere un proceso consciente de aprendizaje, desaprendizaje y escucha, capaz de generar nuevos vínculos sin homogeneizar a los integrantes. “El telar es memoria viva y paciencia compartida. Cada trama requiere escucha, cuidado y tiempo, para tejer juntas y juntos una nueva vida”, aseguró.

En primer lugar, señaló la importancia de los anclajes o raíces, que permiten reconocer y abrazar la historia personal y la cultura de origen de cada integrante. “Ningún equipo se construye desde el vacío”, afirmó.

Los carismas en las comunidades funcionan como una urdimbre, donde las líneas verticales de un tejido ofrecen una estructura que otorga identidad, estabilidad y orientación al equipo. Se trata de un núcleo integrado por el seguimiento de Jesús, la espiritualidad, la itinerancia, la fraternidad y el trabajo por la humanización. “Son los carismas que sostienen la trama y que se abren a nuevos colores”, afirmó.

En cuanto a la sinodalidad, el P. Loyola la definió como la trama cotidiana que entrelaza la diversidad del equipo. Explicó que esta dimensión se construye en las relaciones cotidianas y exige desaprender prejuicios para generar verdaderos espacios de hospitalidad. En este entramado, mientras la urdimbre actúa como el marco de soporte que sostiene sin ahogar la diversidad, la trama diaria permite que cada vida y trayectoria aporte una riqueza de colores sobre un mismo eje compartido.

Finalmente, relacionó los instrumentos de ajuste del telar con el discernimiento comunitario y el acompañamiento. Ambos son necesarios para afrontar las tensiones y resolver los nudos que surgen de manera natural en las relaciones interculturales.

Equipos en permanente construcción

Al concluir su presentación, el P. José Luis destacó tres ideas. La primera es que la configuración de los equipos constituye un proceso continuo: nunca están terminados, pues cada nueva incorporación o cambio de contexto exige volver a tejer los vínculos.

La segunda es que el objetivo de un equipo misionero no consiste únicamente en cumplir una tarea, sino también en convertirse en un signo profético de sororidad o fraternidad en medio de un mundo fragmentado.

Por último, subrayó que la interculturalidad requiere humildad para renunciar a la pretensión de ser el centro o representar la totalidad, reconociendo que cada persona forma parte de un tejido mucho mayor, sostenido por el Espíritu.

Aportes de los participantes

En el cierre del webinar, los participantes compartieron criterios para fortalecer la misión intercultural. Entre ellos, destacaron la necesidad de una reconfiguración continua de los equipos, el acompañamiento en contextos de desigualdad y la apertura para cuestionar estructuras tradicionales. Asimismo, señalaron la importancia de que religiosos y laicos construyan vínculos, reconozcan sus respectivos saberes y respeten los distintos ritmos vocacionales.

El webinar se enmarca en el Horizonte Inspirador 2025-2028 de la CLAR, “¡Nacer de nuevo!”, que invita a renovar la Vida Religiosa. En sintonía con este llamado, la reflexión del P. José Luis Loyola destacó la importancia de construir equipos misioneros que valoren la diversidad, fortalezcan los vínculos y promuevan la escucha y la sinodalidad, como caminos para renovar la vida comunitaria y responder a los desafíos de la misión.

Revive el webinar reproduciendo el video: