La CLAR propone la “eco-sinodalidad” como camino de transformación para la Vida Religiosa
En el marco del Primer Encuentro Regional Hispanoamericano del Movimiento Laudato Si’, la Hna. María Inés Castellaro, secretaria general de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), presentó la ponencia “Nacer de nuevo para cuidar la Casa Común: La Vida Religiosa y la profecía de la eco-sinodalidad”, en la que profundizó en la relación entre sinodalidad y ecología integral como una llamada a la transformación de la Vida Religiosa.
El encuentro, desarrollado del 1 al 5 de octubre, reunió a representantes de los capítulos hispanoamericanos del Movimiento Laudato Si’, animadoras y animadores, organizaciones, congregaciones religiosas y personas invitadas de distintos países. La programación abordó la sinodalidad, la ecoespiritualidad, las comunidades sostenibles y resilientes y la ecología integral.
La intervención de la Hna. María Inés tuvo lugar el 2 de octubre, durante el panel “Caminar juntos: vivir la sinodalidad en clave de ecología integral (eco-sinodalidad)”, junto a María Lía Zerviño y al P. Francisco Hernández. Desde la figura bíblica de Nicodemo, la religiosa planteó que caminar juntos en clave ecológica exige una conversión profunda: “La sinodalidad y la ecología integral no son dos tareas paralelas; son la misma conversión interior y comunitaria”. Esta conversión implica escuchar el clamor de los pobres y de la Tierra y superar estructuras como el clericalismo, el individualismo pastoral y el antropocentrismo.

A partir de esta perspectiva, la Hna. María Inés propuso pasar de una teología del dominio a una mística de la interconexión, la reciprocidad y la compasión. En este camino, subrayó la necesidad de una renovación también en la manera de comprender y hacer teología. “No podemos cuidar la Tierra con odres viejos de pensamiento, de ideas; necesitamos una teología que escuche el gemido de la Creación y nos comprometa en la defensa de los territorios y de las comunidades que en ellos habitan”, afirmó. Con esta perspectiva, la conversión ecológica no podía quedarse en cambios individuales o en prácticas aisladas, sino que debía traducirse en una escucha atenta de las realidades territoriales y en un compromiso concreto con quienes defienden y cuidan la vida en sus comunidades.
Esta transformación, explicó, también implica recuperar la dimensión profética, contemplativa y comunitaria de la Vida Religiosa. Comunidades sostenibles, sobrias, solidarias e interculturales pueden convertirse en espacios concretos de resistencia frente a la cultura del descarte y en testimonios de una espiritualidad del cuidado. La Vida Religiosa, afirmó, puede aportar desde el testimonio cotidiano, la escucha de los territorios, el diálogo con los saberes ancestrales y la construcción de redes territoriales.
La propuesta de la Hna. María Inés concluyó con una invitación a comprender la eco-sinodalidad no como una metodología adicional para la acción pastoral, sino como una transformación que involucra las estructuras, las relaciones y el corazón. “La eco-sinodalidad no es un método administrativo, sino un estilo de vida resucitado”, afirmó, antes de llamar a tejer una Iglesia con rostro ecológico, místico, profético y verdaderamente sinodal.
La reflexión se vinculó así con el camino de renovación que la CLAR impulsa desde su Horizonte Inspirador 2025-2028, particularmente con la invitación a “nacer de nuevo” y a reconocer los llamados del Espíritu a una Vida Religiosa capaz de cuidar la vida y habitar las periferias. En el marco de este encuentro, la CLAR también hizo presencia en espacios de visibilización, como la Galería del Encuentro Laudato Si’, compartiendo su compromiso con el cuidado de la Casa Común y la ecología integral.