La Vida Religiosa latinoamericana y caribeña narra la esperanza en el Congreso Mundial de SIGNIS
La Vida Religiosa de América Latina y el Caribe estuvo presente en el VII Congreso Mundial de SIGNIS 2026, a través de las hermanas María Elizabeth Vidal Rocabado, NSPS, y la Hna. Mariuxi Ortega, SS.CC. El evento, realizado en la ciudad de Kigali, Ruanda, en los primeros días del mes de agosto, reunió a más de 300 comunicadores provenientes de cerca de 40 países de los cinco continentes. Tuvo como tema central: “Comunicación digital para la armonía cultural y el bienestar ambiental”. Las religiosas, en representación de la CLAR, compartieron la riqueza de una comunicación forjada en las periferias, demostrando que la misión cotidiana también se narra.
Rostros de entrega: De la misión a la palabra
La presencia de ambas consagradas en este escenario no fue casual. Su profundo perfil misionero, unido a una vocación de servicio y a su pasión por la comunicación, las convirtió en los rostros idóneos para representar a la Vida Religiosa que peregrina en América Latina y el Caribe.
La Hna. Elizabeth, nacida en Cochabamba, Bolivia, pertenece a la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Como trabajadora social, ha caminado junto a la Infancia Misionera en Haití y acompañado a adultos mayores en República Dominicana. En Canadá, además de servir a la población migrante, su misión estuvo fuertemente vinculada a la comunicación al encargarse de la página web de su Congregación. Recientemente fue enviada a Sucre, Bolivia, para acompañar un centro de apoyo escolar destinado a la niñez migrante que llega del campo a la ciudad. A la par de esta labor, la religiosa continúa fortaleciendo sus capacidades participando activamente en los espacios de formación en comunicación que ofrece la CLAR.
Por su parte, la Hna. Mariuxi Ortega es una religiosa, nacida en Guayaquil, Ecuador, que pertenece a la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Con once años en su congregación, es licenciada en Comunicación y estudiante de Teología. Su labor pastoral se arraiga fuertemente en el Suburbio de Guayaquil, donde acompaña a niñas, niños y adolescentes en entornos parroquiales y educativos, al tiempo que lidera la comunicación digital de su congregación.
Enseñanzas del encuentro: Construir el espíritu antes que la plataforma

El encuentro en Kigali, una nación reconstruida a través de la reconciliación, planteó debates urgentes sobre el uso ético de la Inteligencia Artificial y los retos de la comunicación contemporánea. Para las religiosas, la lección transversal fue la necesidad de volver a la esencia del Evangelio antes de emitir cualquier mensaje.
«Comprendí que antes de construir una plataforma es necesario construir el espíritu como discípulos de Jesús, para no perdernos en el camino», reflexiona la Hna. Elizabeth frente al avance vertiginoso de la tecnología. En resonancia, la Hna. Mariuxi enfatiza que los entornos digitales no solo descubren el mundo, sino que lo van formando. «Como creyentes, estamos llamadas y llamados a recordar que somos discípulos antes que influencers, y que nuestra comunicación debe estar al servicio de la verdad, la dignidad y la construcción de la familia humana», afirma.
Ambas coincidieron en que comunicar exige salvaguardar la dignidad. Al conocer de cerca experiencias globales sobre ministerios de sanación de traumas, la Hna. Elizabeth confirmó que la comunicación es una herramienta vital para acompañar procesos de sanación. «Las historias que tenemos como religiosas no son simples relatos: son historias reales de vida que pueden iluminar, sensibilizar e inspirar», asegura.
Sabiduría que inspira: El valor de la propia historia

Uno de los ejes más significativos de su participación en el Congreso fue la socialización de sus vivencias en «Sabiduría que inspira» (Wisdom Calls), un proceso formativo en alianza con SIGNIS en el que participaron en el mes de julio de 2026. En este espacio, las religiosas hablaron sobre el poder de articular narrativas desde las realidades que acompañan en América Latina.
Para la Hna. Mariuxi, el evento «Wisdom Calls» significó «una oportunidad para atrevernos, como Vida Religiosa y especialmente como mujeres Consagradas, a contar nuestras historias: la propia, la de nuestras hermanas, nuestras misiones y también la de las personas a quienes acompañamos». Narrar desde el cuidado permite que esas vivencias marcadas por la vulnerabilidad se conviertan en testimonios de resiliencia.
La Hna. Elizabeth compartió la experiencia vivida en Colombia, donde religiosas de todo el continente aprendieron a construir narrativas para visibilizar su labor. Subrayó que la entrega cotidiana siembra amor y fe en los corazones, recordando una máxima que guio su participación: «Nuestras historias merecen ser contadas».
Desafíos y oportunidades: Visibilizar sin buscar protagonismo

El retorno a sus comunidades plantea interrogantes sobre cómo la Vida Religiosa debe habitar el continente digital. El mayor desafío, coinciden, es vencer el miedo al silencio institucional.
«Dar a conocer la vida y misión de las religiosas no significa buscar protagonismo ni quedarnos solamente en un reportaje. Se trata de ir más allá: comunicar con un propósito claro: inspirar y llevar esperanza», subraya la Hna. Elizabeth. Ella visualiza como paso fundamental la creación de una red y una plataforma continental de hermanas para compartir sus historias.
La Hna. Mariuxi añade que el reto incluye integrar la tecnología sin reservas. Se trata de «no tener miedo a la inteligencia artificial ni a los diferentes recursos digitales, sino aprender a utilizarlos de manera responsable y creativa». Esta es una oportunidad invaluable para salir de las burbujas comunitarias, generar vínculos de apoyo y demostrar, a través de historias concretas, que la Vida Consagrada es «una presencia que acompaña, escucha y anuncia esperanza».
Ambas religiosas llevaron consigo los rostros y las luchas de miles de consagradas. Representar a la CLAR les permitió vencer inseguridades y poner sus dones al servicio de la Iglesia. A través de su voz, la Vida Religiosa latinoamericana y caribeña demostró en Kigali que la comunicación más transformadora sigue siendo aquella que, impulsada por un corazón convertido, se atreve a caminar junto al pueblo.
Esta acción refleja el camino actual de la CLAR, que en sintonía con su Horizonte Inspirador 2025-2028, apuesta por fortalecer las capacidades de religiosas y religiosos, para que la comunicación sea un instrumento vital para la evangelización y el cambio de estructuras, permitiendo a la Vida Religiosa visibilizar su labor profética y seguir narrando la esperanza desde las periferias.